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Retorno: Fotografía Intervenida del Ferrocarril Mexicano del Sur

De algún momento de la historia vino, se abrió camino tras el paisaje jugueteando con los cerros, brincando ríos y arroyos, espantando flores y animales, rebanando laderas para dejar correr altivo el “progreso” durante 115 años y 367 kilómetros de rieles rumbo a México y Puebla, transportando pasajeros, tripulantes, mercancías, alimentos, sueños y esperanzas.

“Retorno” propone desde la intervención de las imágenes y la poesía, una perspectiva consciente de la vida desatando las fuerzas mutiladas de la memoria y la naturaleza, mostrándonos la belleza de su estruendo, que con paciencia y tenacidad se rebela y asume su condición de ser vivo, desde una visión menos idílica, pero no menos intensa y real: el retorno inexorable de la naturaleza.

Se suele recordar al ferrocarril con nostalgia por los paisajes, por sus olores y rumores; por el silbato anunciando las llegadas y las despedidas.

LOS FERROCARRILES MEXICANOS DESDE LA CÁMARA DE LORENZO BECERRIL
Lorenzo Becerril inició los registros fotográficos del ferrocarril hacia 1880. Sabemos que su interés por registrar este importante medio de comunicación y transporte persistió por casi veinte años, ya que hacia el final de su vida aún realizó maravillosas fotografías de ferrocarriles en construcción o ya consolidados. Y aunque hemos visto fotografías de los ferrocarriles mexicanos realizados por artistas extranjeros , hay aspectos en las imágenes de Lorenzo Becerril que vale la pena destacar:

La presencia humana en sus fotografías. Durante el siglo XIX, en términos generales, las imágenes del ferrocarril tenían que ver con estaciones, locomotoras y sobre todo, con grandes puentes. Con estos grandes temas como marco de referencia, algunos fotógrafos lograron tomas en las que no aparece ninguna persona, otros colocaron intencionalmente a sus ayudantes para que la pequeñez